Reza cada día

Una red mundial de oración y servicio atenta a las necesidades de la humanidad

  • No se queden callados los que invocan al Señor, no lo dejen descansar… hasta que rompa la aurora de su justicia y su salvación llamee como una antorcha. (Isaías 62,1.6-7)
  • Abraham le preguntó: ¿Vas a destruir a los inocentes junto con los culpables? Tal vez haya cincuenta personas inocentes en la ciudad.[…] Y el Señor le dijo: Hasta por esos cincuenta [o cuarenta, o treinta, o veinte o diez], no destruiré la ciudad. (Génesis 18,22-33)
  • Los apóstoles se reunían siempre para orar con algunas mujeres, con María, la madre de Jesús, y con sus hermanos. (Hechos 1,14)
  • De esta manera, Dios hará de ustedes, como de piedras vivas, un templo espiritual, un sacerdocio santo, que por medio de Jesucristo ofrezca sacrificios espirituales, agradables a Dios. (1Pe 2,5)
  • Después de esto, el Señor escogió también a otros setenta y dos, y los mandó de dos en dos delante de Él, a todos los pueblos y lugares a donde tenía que ir. (Lucas 10,1)
  • ¡Paz a ustedes! Como el Padre me envió a mí, así yo los envío a ustedes. (Juan 20,21)

El Apostolado de la Oración es una red mundial de oración al servicio de los desafíos de la humanidad y de la misión de la Iglesia que reconocemos en las intenciones mensuales de oración propuestas por el Papa. Estas intenciones expresan las preocupaciones del Santo Padre sobre el mundo y la Iglesia de hoy, y han de orientar nuestra oración y nuestra acción durante ese mes.
Esta red está formada por quienes mediante el ofrecimiento cotidiano de sus vidas se hacen disponibles para colaborar en la misión de Cristo Resucitado, en cualquier situación o estado de vida que se encuentren. El llamado a la misión es el fuego que nos hace apóstoles enviados desde el Corazón del Padre al corazón del mundo.

Son invitados a esta red en primer lugar católicos de distintos países y culturas, de diversas familias y sensibilidades espirituales. La riqueza y variedad de la tradición del AO se pone al servicio de la unidad de la Iglesia. Otros también son invitados a ser parte de esta red de modos diversos: los desafíos que implican las intenciones del Papa nos abren a colaborar con otros cristianos y con toda persona deseosa de paz y fraternidad en el mundo.

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