Reza cada día

Una misión de compasión

  • El Señor me ha enviado para vendar los corazones desgarrados. (Isaías 61,1)
  • Si ves un pobre, no vuelvas el rostro, y Dios no apartará su rostro de ti. (Tobías 4,7)
  • Tengan entre ustedes los mismos sentimientos del Corazón de Jesús (Filipenses 2,5)
  • Jesús tuvo compasión del hombre enfermo de lepra, lo tocó con la mano y dijo: Quiero, queda limpio. (Marcos 1,41)
  • El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado para llevar la buena noticia a los pobres… (Lucas 4,18)
  • … Contemplar cómo las tres personas divinas miraban toda la planicie o redondez de todo el mundo… […] El primer punto es ver las personas, las unas y las otras; y primero las de la haz de la tierra, en tanta diversidad, así en trajes como en gestos: unos blancos y otros negros, unos en paz y otros en guerra, unos llorando y otros riendo, unos sanos, otros enfermos, unos naciendo y otros muriendo, etcétera. (San Ignacio, Ejercicios Espirituales 102 y 106)

Dios, el Padre de Jesús y Padre nuestro, quiere hacer presente su compasión en el mundo en y a través de nosotros sus discípulos. Somos invitados a hacer nuestra su mirada sobre la humanidad y a actuar con los sentimientos del Corazón de Jesús. Somos enviados con Él, de maneras diversas, a las periferias de la existencia humana, allí donde hombres y mujeres sufren la injusticia, para contribuir a sostener y sanar a los que tienen el corazón desgarrado. Aún cuando nos encontremos limitados por la enfermedad o restringidos físicamente, aún cuando nos sintamos incapaces de cambiar las estructuras injustas de nuestra sociedad, participamos de esta misión haciendo nuestra la mirada compasiva de Dios hacia todos nuestros hermanos y hermanas. Ya que nosotros mismos hemos sido beneficiados de la compasión de Dios, podemos entregarla a otros. Es nuestra respuesta a su amor por nosotros (reparación). Vamos más allá de las fronteras visibles de la Iglesia, pues allí donde existe la compasión, allí está el Espíritu de Dios. Nos unimos espiritualmente a todos los que en diferentes culturas o tradiciones religiosas son dóciles a este Espíritu y se movilizan para aliviar el sufrimiento de los más débiles.

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