Riqueza genuina y trabajo transformador

mayo 7, 2021
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El trabajo es una fuerza transformadora y creadora. A través del trabajo cada persona tiene la oportunidad de colocar su energía creativa y transformadora al servicio de la mejora sus ambientes y así del mundo (cfr. Gn 1, 28). Esa fuerza creadora es fuente de riqueza que aprovecha a sí mismo (sustento) y a otros, repitiéndose el círculo virtuoso de trabajo – energía transformadora – creación de riqueza.

Sin embargo, cuando el centro de esta dinámica deja de ser el trabajo que protagoniza una persona y su lugar lo ocupa el dinero comienza a gestarse un círculo vicioso en el que se pierde el central: la persona y el trabajo transformador. Lo importante no es el valor “de mercado” medido en dinero que las cosas tienen sino la persona que con su trabajo protagoniza la transformación y la mejora del mundo. La generación de riqueza que produce el trabajo transformador es un resultado deseable en el mundo, lo perverso es la acumulación de esa riqueza en manos de unos pocos. Y el colmo se da cuando el dinero se transforma en un generador de valor: tener dinero genera más dinero, comprando y vendiendo monedas reales o digitales, dando a préstamo; porque ya no importa si hay personas o hay trabajo, sólo importa el dinero que se gana con el dinero y no con la energía del trabajo de la persona.

Lo único que puede garantizar el desarrollo integral de las personas es que ellas tengan acceso a un trabajo transformador, que ese trabajo pida su fuerza creativa, generando riqueza para sí mismo y para otros. Así la economía se apoya en las personas y el trabajo, capitaliza sus talentos, estimula desafíos, transforma el mundo, y ayuda a crecer. La política debe estar al servicio de este circuito generando ambientes económicos sanos de crecimiento para las personas. Se trata de la única opción válida, y no de una opción más, sino como humanidad estaremos hipotecando nuestro futuro.

Te invitamos a que este mes acompañemos con la oración y el servicio al Papa Francisco que nos invita a mirar de cerca este desafío de una la economía real apoyada en el trabajo transformador protagonizado por las personas. Pequeñas actitudes cotidianas, aunque sencillas, colaboran con este pedido del Papa: pongamos en valor el trabajo de quienes tenemos cerca no por su valor económico sino porque es realizado por un hermano y por el amor puesto en él; en toda situación rescatemos el valor de la persona y no la utilidad de lo que hace o deje de hacer; seamos austeros con el uso del dinero. Y este mes “recemos para que los responsables del mundo financiero colaboren con los gobiernos, a fin de regular los mercados financieros para proteger a los ciudadanos de su peligro”.

María Bettina Raed
Directora Regional
Red de Oración del Papa Argentina – Uruguay

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