Consejos para tu oración

Respirar una y otra vez. ¿Eres consciente de este soplo que te sostiene en vida? Inhalamos y exhalamos y el aire que entra en nuestro cuerpo recorre cada una de nuestras células. Nuestra vida depende de nuestra respiración, es esencial. Así también hay una respiración del corazón: un aliento de vida profunda, difícilmente perceptible y también esencial. Esta respiración simple y natural, como el amor, nos pone en contacto Aquel que es la fuente de la Vida. De Quien todo procede y a Quien todo se dirige. La persona que ama está necesariamente en comunicación con Él.

Pero amar de verdad, no es sencillo: requiere salir de nosotros mismos en favor de los otros. ¡Y no siempre lo conseguimos! Y en esos momentos en que amar nos cuesta es como si nuestro corazón respirara con dificultad. ¿Qué puede ayudarnos? Orar.

Orar favorece la respiración de nuestro corazón pues nos une a Aquel que es la fuente de la Vida, Quien se reveló en Jesucristo y desplegó en nosotros nuestra capacidad de amar. Orar es amar. Es abrir nuestro corazón a Otro. Es salir de nosotros mismos. Es ayudar a la respiración de nuestro corazón. Por eso orar es tan importante.

¿Y cómo orar? A veces no encontramos el camino. Por eso en esta sección queremos ayudarte en tu oración personal, a través de algunos consejos inspirados en la tradición espiritual de la Iglesia y especialmente en la escuela de oración legada por San Ignacio de Loyola en sus Ejercicios Espirituales.

No te apures, tómalos de a poco, paso a paso.

¡Buen camino! ¡Buena oración!

adminnewConsejos para tu oración