Francisco nos invita, con la intención de este mes, a relativizar el dinero y el poder, a no buscar tanto tener más, como ser más.

Lo importante no es el valor “de mercado” medido en dinero que las cosas tienen sino la persona que con su trabajo protagoniza la transformación y la mejora del mundo.

En su intención de oración de mayo, el Santo Padre pide que “las finanzas sean instrumentos de servicio, instrumentos para servir a la gente y cuidar la casa común” y reza para que los responsables del mundo financiero protejan a los más necesitados.